Lenin: Julio, 1916: Balance de la discusión sobre la autodeterminación .
3. ¿QUÉ ES LA ANEXIÓN?
Esta pregunta fue formulada con toda precisión en nuestras Tesis (§ 7). Los camaradas polacos no han contestado a ella, la han dado de lado, 1) declarando insistentemente que son enemigos de las anexiones y 2) explicando por qué se oponen a ellas. Son cuestiones muy ir portantes, desde luego. Pero son otras cuestiones. Si nos preocupamos, por poco que sea, de la seria fundamentación teórica de nuestros principios, de formularlos con claridad y precisión, no podemos dar de lado el problema de qué es la anexión, toda vez que este concepto figura en nuestra propaganda y agitación políticas. Rehuir este asunto en una discusión colectiva sólo puede ser interpretado como abjuración de las posiciones mantenidas.
¿Por qué planteamos esta cuestión? Lo hemos explicado al hacerlo. Porque "la protesta contra la anexión no es otra cosa que el reconocimiento del derecho de autodeterminación". El concepto de anexión comprende habitualmente: 1) la idea de violencia (incorporación por la violencia); 2) la idea de opresión nacional extranjera (in- corporación de una región "ajena", etc.), y, a veces, 3) la idea de alteración del statu quo. También esto lo hemos señalado en las tesis, sin que nuestras indicaciones hayan sido objeto de crítica.
Surge una pregunta: ¿pueden los socialdemócratas ser enemigos de la violencia en general? Está claro que no. Entonces, no estamos contra las anexiones porque representen una violencia, sino por alguna otra cosa. De la misma manera, los socialdemócratas no pueden ser partidarios del statu quo. Por muchas vueltas que se le dé, no podréis rehuir la conclusión: la anexión es una violación de la autodeterminación de las naciones, es la delimitación de las fronteras de un Estado en contra de la voluntad de la población.
Ser enemigo de las anexiones significa estar a favor del derecho de autodeterminación. Estar "contra la retención violenta de cualquier nación dentro de las fronteras de un Estado dado" (hemos utilizado adrede también esta fórmula, apenas modificada, de esa misma idea en el § 4 de nuestras Tesis, y los camaradas polacos nos han con- testado con claridad plena, declarando en su § 1, 4, al comienzo, que están "contra la retención violenta de las naciones oprimidas dentro de las fronteras de un Estado dado") es lo mismo que estar a favor de la autodeterminación de las naciones.
No queremos discutir sobre las palabras. Si hay un partido que diga en su programa (o en una resolución obligatoria para todos, no se trata de la forma) que está contra las anexiones ["Contra las anexiones viejas y nuevas", dice la fórmula de K. Rádek en uno de los artículos publicados por él en Berner Tagwacht (El centinela de Berna)], contra la retención violenta de las naciones oprimidas dentro de las fronteras de su Estado, declararemos que, por principio, estamos completamente de acuerdo con ese partido. Sería absurdo aferrarse a la palabra "autodeterminación". Y si hay en nuestro Partido quienes deseen modificar en este espíritu las palabras, la fórmula del § 9 de nuestro programa, consideraremos que las discrepancias con esos camaradas no tienen en modo alguno carácter de principio. El quid de la cuestión está únicamente en la claridad política y en la fundamentación teórica de nuestras consignas. En las discusiones verbales sobre este problema -cuya importancia nadie niega, sobre todo ahora, con motivo de la guerra- se ha expuesto el siguiente argumento (no lo hemos encontrado en la prensa): la protesta contra un mal conocido no significa obligatoriamente el reconocimiento de un concepto positivo que suprime el mal. Es evidente que el argumento carece de base y quizá por ello no ha sido reproducido en la prensa en parte alguna. Si un partido socialista declara que está "contra la retención violenta de una nación oprimida dentro de las fronteras del Estado anexionista", ese partido se compromete, con ello, a renunciar a la retención violenta cuando llegue al Poder.
No dudamos ni un instante que si Hindenburg semivence mañana a Rusia y esa semivictoria se manifiesta (con motivo del deseo de Inglaterra y de Francia de debilitar un poco el zarismo) en la creación de un nuevo Estado polaco, plenamente "realizable" desde el punto de vista de las leyes económicas del capitalismo y del imperialismo, y si pasado mañana triunfa la revolución socialista en Petrogrado, Berlín y Varsovia, el Gobierno socialista polaco, a semejanza del ruso y del alemán, renunciará a "la retención violenta", por ejemplo, de los ucranianos "dentro de las fronteras del Estado polaco". Y si en ese Gobierno figuran miembros de la Redacción de Gazeta Rabotnicza, sacrificarán, indudablemente, sus "tesis" y refutarán con ello la "teoría" de que "el derecho de autodeterminación es inaplicable a la sociedad socialista". Si pensáramos de otra manera, no plantearíamos al orden del día la discusión fraternal con los socialdemócratas de Polonia, sino la lucha implacable contra ellos como chovinistas.
Admitamos que salgo a la calle en cualquier ciudad europea y expreso públicamente, repitiéndolo después en la prensa mi "protesta" contra el hecho de que no se me permita comprar a un hombre como esclavo. No cabe la menor duda de que se me considerará, con razón, un esclavista, un partidario del principio o del sistema, como queráis, de la esclavitud. No cambia nada el hecho de que mis simpatías por la esclavitud adopten la forma negativa de la protesta, y no una forma positiva ("estoy a favor de la esclavitud"). La "protesta" política equivale por completo a un programa político. Esto es tan evidente, que incluso resulta violento verse obligado a explicarlo. En todo caso, estamos firmemente seguros de que la izquierda de Zimmerwald, al menos -no hablamos de todos los zimmerwaldianos porque entre ellos figuran Mártov y otros kautskianos-, no "protestará" si decimos que en la IIIª Internacional no habrá lugar para quienes sean capaces de separar la protesta política del programa político, de oponer la una al otro, etc.
Como no deseamos discutir sobre las palabras, nos permitimos expresar la firme esperanza de que los socialdemócratas polacos procurarán formular oficialmente con la mayor rapidez su protesta de excluir el § 9 de nuestro (y suyo también) programa del Partido, así como del programa de la Internacional (resolución del Congreso de Londres de 1896), y su definición de las correspondientes ideas políticas acerca de "las anexiones viejas y nuevas" y de "la retención violenta de una nación oprimida dentro de las fronteras del Estado anexionista". -Pasamos a la cuestión siguiente.